Liza Ambrossio es licenciada en Ciencias de la Comunicación (UNAM) y Diseño Industrial (UAM-UT), realizó el Máster PHotoESPAÑA. Teorías y Proyectos Artísticos en la escuela PIC.A y de la mano de la serie “La Ira de la Devoción”, participó en el visionado de proyectos del FotoFest de Houston y en varios festivales, recibiendo varias menciónes honoríficas y reconocimientos.

Ahora, por su más reciente serie “Naranja de sangre”, ha sido reconocida con el Premio Nuevo Talento FNAC y con una de las becas al talento fotográfico de la Escuela TAI.

Sus becas de residencia la han llevado a Islandia, Estados Unidos, Luxemburgo y Francia. En definitiva, Liza ha labrado en los últimos años una carrera sólida y prometedora gracias a su fotografía instintiva y salvaje, ligada estrechamente a su propia vida.

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En su trabajo encontramos un radical y original ejercicio de libertad y de autoconocimiento. Hay crudeza y también magia, un lado cotidiano y otro casi místico.

También apuntan a reflexiones incómodas, más allá de lo individual, como la rigidez, que ella califica de perversa, de estructuras sociales como la familia y las muchas caras y consecuencias de la violencia sobre la mujer. “no entiendo lo artístico como una actividad, sino como una condición intrínseca e inevitable” comenta.

Los temas que aborda tienen mucho que ver con caídas, a lo más hondo, y vuelos a lo más alto; con lo que no solemos querer ver, hasta que nos supera.

Aparentemente, las imágenes que componen sus series son independientes, pero atendiendo al conjunto de la producción de Liza Ambrossio y a sus motivaciones, podemos entender todas como el fruto, la huella visual, de viajes mentales o reales que no la dejaron indemne.

Sus formas de reflejarlos han evolucionado con los años, siguiendo la cadencia de su proceso personal de destrucción y reconstrucción, de creación a partir de los fragmentos.

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Sus referentes son muy variados, artísticos, literarios y cinematográficos, pero todos ellos tienen en común el haber concedido a la fantasía la importancia que tantas veces se le niega. menciona a Alejandro Jodorowsky, F.W. Murnau, Roman Polanski, David Cronenberg, Luis Buñuel, William Burroughs, Emmanuel Lubezky y Goya.

“Son quizás una suerte de ritual de exorcismo. Pero creo que lo que más ha marcado mi obra es mi creencia en que la realidad está sobrevalorada y la fantasía subestimada; en mi resolución, lo más rico que existe en la vida es la fabulación y el poder de imaginar. Por eso es que mi fotografía está cargada de gestos performáticos y cinematográficos, al mismo tiempo alusivos al archivo pictórico y al documental”.

“Mi trabajo se ha convertido en un ejercicio de libertad siniestra llevada hasta sus más extrañas consecuencias, que posee una fuerte relación con el azar y el instinto, tratando de usar todas las herramientas narrativas para crear alguna emoción dentro de la imperfección”.

“Mi trabajo es una afrenta al terror y la deshumanización, porque creo que la pasión humana es en sí misma un acto de desafío” comenta.

 

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