Muy joven Ed Freeman fue guitarrista folk además de tocar el laúd. Durante la última gira de los Beatles por Estados Unidos trabajó como road manager. También fue guitarrista de estudio en multitud de grabaciones de artistas pop. Arreglista de otros tantos. Y produjo alrededor de dos docenas de albums, entre ellos el American Pie de Don McLean.

Desconozco que ocurrió para que abandonase la industria musical y se dedicase a la fotografía artística. En la actualidad viaja alrededor del mundo sacando fotos mientras da clases de Photoshop. Reconoce que está perdiendo la batalla a la hora de aprender Chino Mandarín. Todavía toca el piano y jura que cuando saque algo de tiempo compondrá “la” gran sinfonía americana.

Ed Freeman insiste en que no nos preocupemos demasiado en entender sus fotografías.

Reconoce que se mueve en el filo, allí donde unas cosas se convierten en otras. Como las ciudades fronterizas, las puestas de sol o las líneas costeras. Se siente fascinado por la siempre estrecha zona que existe entre la fotografía y la pintura.

El capturar una imagen para manipularla después. Situarse entre el realismo y la abstracción, la severidad y la sensualidad, la repetición y el azar. Sus imágenes lo que buscan es explorar estos límites.

“Soy fotógrafo pero éstas no son fotografías. No soy pintor pero éstas son pinturas, salvo que no están pintadas” Comenta.

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